Maltisers
Esta mañana me bajé en una gasolinera. Mientras
pagaba curiosee entre las revistas que había al lado
del mostrador. De entre todas ellas el Woman
llamó mi atención. Poderosamente. Envuelto
en su precioso papel de celofán. Traía como regalo un
gigantesco consolador negro y una bolsita
de Maltisers. Supongo que para endulzar
la boca después de una enorme y tórrida sesión de
autosatisfacción sexual.
Luego cuando volví a mirar, me di cuenta de que
Luego cuando volví a mirar, me di cuenta de que
el consolador de regalo era, en realidad,
un inocente paraguas.
Y me dije: estás realmente mal, chico,


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